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El sonido y el sentido del lugar.

Hace poco caía un libro en mis manos que me hizo reflexionar acerca de cómo abordamos los acústicos habitualmente los problemas del acondicionamiento de recintos. Ya sabes, me refiero a esos bares, cafeterías, restaurantes, aulas... donde resulta realmente incómodo entender y hacerse entender.

El libro se titula "Auditory Neuroscience. Making Sense of Sound", de Jan Schnupp, Israel Nelken y Andrew King. Te reproduzco unas líneas aquí (disculpa mi traducción):

"Si has leído otros textos introductorios acerca del proceso de oír, probablemente te habrán contado... ... que "el sonido es una onda de presión, que se propaga a través del aire." Esto es, por supuesto, completamente correcto, pero también es algo que pierde parte del significado completo. ... El sonido y el proceso de escuchar son tan útiles porque las cosas producen sonidos, y cosas diferentes producen sonidos diferentes. Las ondas sonoras transportan pistas valiosas acerca de las propiedades físicas de los objetos o sucesos que las crearon, y cuando escuchamos no buscamos sentir sentir el aire vibrando, sino que esperamos aprender algo acerca de las fuentes sonoras, esto es, los objetos y sucesos que nos rodean."

Estas líneas resumen una aproximación al asunto de la acústica de salas que yo nunca había tenido antes en cuenta. No se trata de un confort acústico desde el punto de vista del Yo, como quien se pone unos cascos aislantes. Se trata de moldear un sentido del espacio que nos rodea. Se trata de que cuando cerremos los ojos el sonido imprima en nuestra consciencia el espacio donde estamos.

Vuelvo a lo concreto desde lo abstracto. Imagínate que en tu próximo diseño de acondicionamiento acústico de una cafetería te empeñas en hacer que se escuche bien el tintineo de las cucharillas al remover el café, que se escuche el moler del grano del molinillo, pero sin molestar; a la vez que amortiguas la conversación de otras mesas. Pero justo lo suficiente. Al fin y al cabo la compañía siempre arropa.

Tener esto en mente nos ofrece una perspectiva de trabajo completamente distinta, ¿no crees? No todo se reduce a llevar un Alfa Sabine de 1 a 0,5 segundos. Se trata de moldear un camino que transporta información desde los objetos y seres vivos que nos rodean hasta nosotros. De imprimir en nosotros sensaciones. Sensaciones muy vívidas.

¿Y cómo hacemos esto? Mi respuesta espontánea es ¡no lo sé! Pero podemos jugar con conceptos en los que sin esta perspectiva ni se nos pasarían por la cabeza. Intuyo que a la postre se tratará en muchos casos de combinar más el uso de materiales absorbentes y reflectantes acústicos. De estudiar sus curvas de absorción para dar con la alquimia adecuada. De distribuir adecuadamente los objetos dentro del espacio.

Prometo que en el próximo diseño de un acondicionamiento de cafetería voy a esforzarme por conseguir que cuando la gente salga de allí lo haga pensando "... el aroma del café era bueno, el sitio era agradable...", y que los sonidos que escuchaba hayan tenido mucho que ver en ello.

PD: Al hilo de todo esto que he escrito me viene a la cabeza la charla TED de David Byrne , acerca de cómo ES el espacio el que nos hace crear la música de una forma u otra. Pégale un vistazo. Merece la pena.

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